No hay una visita escolar igual a otra. Las hay movidas, intensas; con más o menos preguntas, casi siempre se nos pasa el tiempo sin sentir.
Pero no falla, en todas hay un momento en que alguien fija la mirada en uno de los nuestros y se queda sólo, un instante, aunque esté rodeado de compañeros. Con eso nos vale. Se ha hecho una pregunta y ahí está poniendo orden a una nueva realidad. Ya estamos en su vida.
