A ciento noventa kilómetros de Logroño, seguro que a estas horas están más frescos que nosotros. La costa de Euskadi tiene éste y tantos atractivos más que volver allí para nuestros turnos de vacaciones es más que un deseo.
Lo hicimos el pasado lunes. Ayer disfrutamos de la playa, hoy del mercadillo del pueblo y a todas horas, de los paseos, por ejemplo hasta el faro. Todavía cabe mucho más hasta el próximo domingo, 2 de agosto, cuando regresaremos. Por disfrutar que no quede.
