Llevamos viéndonos más de quince años por estas fechas, cuando se acerca el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, y siempre con el mismo gusto.
Una hora apenas con ellos y lo que dan de sí veinticuatro alumnos y alumnas, casi una representación del mundo, movidos, curiosos, inquietos. Se han entregado a todo lo que les hemos propuesto, que si pintar flores, que si montar anclajes, que si escuchar atentamente los acordes en nuestra sesión de musicoterapia, que si saltar cuando se lo pidió el fotógrafo.
Hoy hemos repetido, porque esta visita tiene segunda parte; y ésa es en su cole donde al mismo tiempo que aprendemos qué es la boccia, disputamos “el clásico” en el que para pasmo de todos, nos siguen ganando, y en el que su afición aplaude al contrario, que somos nosotros, como si le fuera la vida en ello. Hemos perdido, pero perderíamos cien veces, y tan anchos.
Lo dicho: una gozada.
