Por partida doble. Cuando hoy salgan por la puerta tras esta jornada laboral, la vida va a ser otra para Loles y para José Luis: hoy ha sido su último día de trabajo; mañana, el primero de una estrenada jubilación.
Nadie nos hemos querido perder la fiesta, porque ha sido eso, una fiesta. Como en las fotos, nos dejáis las sonrisas, vuestros cuidados, esa presencia tranquila y afable, muchas cosas. También, Loles, la duda sobre si igualaremos algún día tu arte a la hora de preparar los ramos, una mano por la que suspirarían las floristerías de Logroño. De ti, José Luis, vamos a echar en falta tu aplomo en cuanto veamos un cable pelado.
Mañana seguro que será otro el reloj, y muy diferentes las rutinas: un tiempo libre para los dos más que merecido. Que el futuro sea lo más feliz del mundo para los dos; ya sabéis dónde estamos.
