Ya los conocíamos en su faceta de marchosos, ya que sus empresas colaboran de forma importante con nuestra Marcha Aspace, pero hoy han dado un paso más al aceptar nuestra invitación para compartir con nosotros una tarde en nuestro Centro.
Lo mejor que podemos decir es que ya nos conocen mejor y que han sumado a su experiencia como andarines, otras voces y otras miradas: las de Guille y Álvaro, que han ejercido de cicerones tras darles la bienvenida; las de los compañeros del centro de día, que les han invitado a sumarse a “su paracaídas; o ya, con un reducido grupo del centro ocupacional, haciendo pinitos en la «sala de montaje». Hemos recorrido todo el centro, e incluso nos hemos asomado, casi de puntillas, a una sesión de atención temprana, como la de Alicia. La vida misma de Aspace una tarde de noviembre.
Han sido dos horas sin tregua conversando sobre Aspace, la parálisis cerebral y cuanto surgía, para nosotros tan gratificantes como esperamos que las hayan sido para ellos.
