Con la satisfacción en el rostro y el diploma en la mano. Un diploma que acredita el meritorio esfuerzo desplegado a lo largo de seis meses para aprender cómo comunicar mejor estudiando aspectos tan importantes como los referidos a la comunicación personal y corporativa, a la oratoria o a los recursos didácticos y tecnológicos.
Oportunidades no han faltado para poner todo en práctica, en numerosas ocasiones y en numerosos ámbitos: escuelas, institutos y universidad en el educativo; centros de salud en el sanitario; empresas en el laboral; o entidades y profesionales en el social.
Pueden estar orgullosos. La responsabilidad depositada en su persona es mucha, llamados como están a convertirse en la voz y en la imagen de nuestra Asociación y de la discapacidad.
Por eso, su sonrisa de satisfacción es también la de sus responsables y formadores, algunos ausentes por causa de fuerza mayor, por este largo periplo que no ha hecho más que empezar.

