Apenas hace tres horas que han regresado de Cabanillas (Navarra) los quince componentes de este turno, acalorados y pelín cansados, pero más que contentos y emocionados en el reencuentro con sus familiares.
Al marchar de nuevo hacia sus casas, sus maletas parecían más abultadas de lo que vinieron. Tiene su lógica, ocupan espacio también los recuerdos que se traen de la piscina, del pueblo, de las excursiones, de las noches, de los días, hasta de una dana que no fue dana afortunadamente para nosotros. No se notan tanto como la ropa, pero se quedan para toda la vida.
Igual que para siempre es nuestro agradecimiento a nuestras profesionales y voluntarias; su trabajo y desvelo siguen siendo impagables.

